Durante la conferencia de prensa realizada en el Palacio Municipal, los funcionarios del Ejecutivo (Secretario de Servicios Públicos: Cristian Soria y Secretario de Desarrollo Urbano: Marcelo Leanza, acompañados por la Secretaria de Gobierno: Lic. Verónica Tomalino) detallaron una serie de acciones vinculadas al mantenimiento de calles, planificación urbana, relevamiento del cementerio y futuros proyectos de infraestructura para la ciudad. Entre los anuncios más destacados se encuentra la adquisición de 300 toneladas de material para intervenir entre 25 y 30 calles del sector sur, además de estudios técnicos que buscan diseñar soluciones acordes a la compleja topografía de Deán Funes.
Sin embargo, más allá de la cantidad de iniciativas mencionadas, hubo una ausencia que no pasó desapercibida: la falta de plazos concretos para la ejecución de las obras. Los funcionarios evitaron realizar estimaciones sobre cuándo podrían verse resultados en el mejoramiento de las calles, una de las demandas históricas de los vecinos. Si bien es razonable que algunos proyectos sufran modificaciones durante su desarrollo (por diferentes variables entre ellas, los fenómenos meteororológicos), toda planificación seria debería contemplar objetivos y tiempos estimativos que permitan medir avances y exigir resultados.
El problema no radica en la falta de tolerancia de la comunidad, sino en la necesidad de contar con respuestas más precisas. Los vecinos esperan conocer qué se hará, pero también cuándo se hará y bajo qué criterios se establecerán las prioridades. En ese contexto, la ausencia de definiciones concretas termina alimentando la percepción de que las soluciones continúan siendo parciales o insuficientemente planificadas.
Los anuncios son importantes, pero la credibilidad de cualquier gestión se construye a partir de obras ejecutadas, metas cumplidas y compromisos verificables. Mientras los proyectos continúen sin cronogramas claros, las expectativas seguirán conviviendo con la incertidumbre.
25-06-2026
